
Cuando le pregunto a la gente sobre lo que piensa del Bicentenario de la Independencia de Venezuela casi siempre la respuesta es la misma: “eso es muy importante”. Dada la contundencia y la velocidad con que la mayoría respondía llegué a pensar que muchos buscaban salir del paso, pues es común que suceda que lo que consideramos “importante” siempre es lo más innecesario. Sin embargo no es así. Para la mayoría de nosotros resulta obvia la importancia del Bicentenario, pues está asociada a una genuina emoción nacionalista que todos, de alguna manera y en mayor o menor grado, tenemos internalizada. La mayoría de los venezolanos intuye que el Bicentenario tiene que ver con la historia, con la independencia, con Simón Bolívar y de ahí su importancia, aunque esto no implique que se conozca a ciencia cierta de lo que se trata. Una cosa es intuir y otra saber porqué? Esta probada manifestación de nacionalismo esconde, como muchas otras cosas, un enorme desconocimiento de nuestra historia. Cuando profundizo un poco más y trato de averiguar que entiende la gente sobre del Bicentenario de la Independencia me he encontrado con respuestas realmente asombrosas. Por ejemplo me han dicho que en ese día, “fuimos libres porque le ganamos la guerra a los españoles”. También, porque “ con el Bicentenario liberamos a los indios y a los esclavos y entonces logramos la igualdad” o, porque “es el día de la Batalla de Carabobo”. Una vez me dijeron que se trataba de “una nueva misión del Gobierno”, incluso, que era una fecha patria porque “…ese día nació Simón Bolívar y como él nos dio la libertad celebramos su cumpleaños”. Después de escuchar esto y otras cosas más llegué a la evidente conclusión que hay mucha confusión. Parte de ella, sin duda, es consecuencia de la manera que conocemos la historia, producto de la forma en que la hemos aprendido en la escuela, el liceo y en la universidad. Todos hemos pasado por el trago amargo de tener que memorizar fechas, nombres de batallas y de próceres para pasar un examen de historia. Pero sobre todo hemos tenido que aprendernos casi a juro definiciones, la mayoría de las veces muy complicadas y muy largas, de procesos que intentan explicar nuestro pasado, convirtiéndolo en un asunto agotado y rígido. Aprender la historia así es como tomar un cóctel mortal porque combina con forzada solemnidad el caletreo de fechas, batallas y héroes que produce, como único resultado, un enorme aburrimiento.
Sin obviar este gravísimo problema considero que cuando se habla del Bicentenario muchos cometen el grave error de relacionarlo con una fecha, un acontecimiento o un personaje en específico. Es decir, pienso que debemos aceptar que el Bicentenario no es una fecha sino un momento que vivimos y compartimos en nuestro presente y que invita a reflexionar que el tiempo ha pasado para todos los venezolanos. Como vemos no se trata de un asunto estrictamente del pasado sino, más bien, un vibrante momento de nuestro presente. Pero cabe preguntarse ¿cómo reflexionar sobre algo que no conocemos? Es decir, qué significado podemos encontrarle al Bicentenario cuando desconocemos los hechos históricos y sus distintas interpretaciones que han llenado de sentido al proceso de independencia iniciado en abril de 1810? Definitivamente esto es un enorme problema. Sin embargo, a pesar de esto, el significado y el valor del Bicentenario no está en el conocimiento detallado de los hechos pasados, eso es parte, pues el verdadero significado está presente en una serie de principios y valores que hoy compartimos todos los venezolanos. Me explico.

El sentido del Bicentenario está contenido en nuestra cotidianidad y se expresa constantemente en la posibilidad que tenemos todos los venezolanos de vivir en libertad, en el hecho de ser ciudadanos, de contar con un sistema jurídico y político formado por instituciones independientes que tienen la función de regular el manejo del poder para que éste no caiga más nunca en manos de una no sola persona, de un déspota o un tirano. En un sistema democrático que sea garante de la prosperidad material y la tranquilidad espiritual de todos los ciudadanos. Digo esto porque lo que hoy conmemoramos es justamente la concreción de un sueño iniciado en 1810, que hemos disfrutado y debemos seguir haciendolo. Por eso el Bicentenario es una fiesta planteada como el logro más grande de la sociedad venezolana que, después de 200 años, debe sentirse orgullosa por haber alcanzado tras duras luchas la libertad como principio indiscutible y fundamental. El Bicentenario es un recordatorio del valor de estos principios que dan sentido al cuerpo social como un todo, lo que obliga a defenderlos de cualquier amenaza que trate de oscurecer la gran fiesta de todos los venezolanos.